El 80% de mi cuota dependía de un solo deal.
Se cerraba seguro.
Entonces hubo elecciones.
Año 2014. Eran mis primeros seis meses como vendedor en una multinacional tecnológica.Me asignaron un territorio temporal. Para fogearme.Alguna cuenta importante y otras que no daban para mucho.La más importante era un cliente de sector público.Mi éxito dependía de esa cuenta.La primera vez que mi jefe me habló de ese cliente, me dijo:"Con este tenemos un proyecto que va a salir seguro"Ese deal lo llevábamos a través de un partner muy relevante. Cuando lo llegué, ya estaba avanzado.Cada vez que preguntaba cómo iba el tema, el partner me decía lo mismo:"Tranquilo, esto se cierra seguro"Cuando pedía hablar directamente con el cliente, el partner hacía de stopper:"Tranqui, está todo controlado"Cuando le preguntaba a mi jefe, misma respuesta.Así que me confié.Y me relajé.Mientras tanto, seguí atendiendo el resto de mi territorio, pero sin apretar.Hubo elecciones. Cambió el Gobierno. El deal se cayó.De un día para otro perdí el 80% de mi achievement.Acabé saliendo mal en la foto.No fue culpa del partner. Ni de mi jefe. Ni de las elecciones.Fue mía:- Lo jugué todo a una carta- Dejé que otro controlara la conversación con mi cliente- Confundí lo que me decían con lo que estaba pasandoEs algo que sigo viendo en founders, freelancers y responsables de equipos de marketing y ventas:- Un cliente que es medio negocio- Un único canal del que han de salir todos los leads- Un pipeline lleno de "esto sale seguro"Son solo tres ejemplos.Con un denominador común:Decisiones que te dejan en manos de algo que no controlas.Un negocio es una partida de póker. Lo primero no es ganar.Es no quedarte sin fichas.De eso va Negocio Antifrágil.De atraer, conversar, conseguir y retener clientes B2B sin jugarte lo que no puedes perder.Apúntate y recibe, casi a diario, un insight y una oferta para que no te echen de la mesa de juego.Gratis, y te das de baja cuando quieras.